El mundial está por terminar y el segundo tiempo en el ajedrez geopolítico global se reanuda con furia. Donald Trump ha vuelto a encender el polvorín en Medio Oriente; mientras tanto, naciones como Dinamarca y España se erigen como héroes a mi parecer, manteniéndose firmes en su soberanía contra el estado opresor. En nuestro continente, México sigue firme en su apoyo histórico a Cuba.
En este mapa polarizado, nuestro país se mantiene bien cimentado en su política exterior gracias a una doctrina expuesta en el tiempo oportuno. Y digo tiempo oportuno porque intentar adoptar una postura así hoy en día, desde cero, sería interpretado inmediatamente como una provocación por aquel país del norte que interviene en todos lados.
Recientemente, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky pidió a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que se pronunciara contra Rusia. La respuesta de Sheinbaum fue un claro reflejo de esta herencia: México se apega a su tradición de neutralidad, abogando por la paz.
Pero, ¿de dónde viene esta armadura diplomática? La respuesta está en la Doctrina Estrada.
¿Qué es la Doctrina Estrada?
La Doctrina Estrada es un principio de política exterior mexicana que establece que el país no se pronuncia sobre la legitimidad de gobiernos extranjeros, ya sean surgidos de elecciones, golpes de Estado o revoluciones. Fue proclamada en 19
Este principio surgió como un escudo ante las constantes intervenciones extranjeras que México sufrió en el siglo XIX y principios del XX (como la invasión francesa y la ocupación estadounidense). No es aislamiento; es la exigencia de un respeto mutuo blindado entre naciones.
Genaro Estrada Félix fue un escritor, periodista, académico, diplomático y funcionario mexicano. Fue el autor de la doctrina Estrada, que él quiso llamar la Doctrina Mexicana. Se desempeñó como secretario de Relaciones Exteriores de 1927 a 1932.
La No-Reacción ante la Provocación: Aranceles, Pragmatismo y Contradicciones
Es común confundir la neutralidad con pasividad, pero en la economía de 2026 vemos su verdadera naturaleza. Ante las amenazas de guerras arancelarias, la postura de la administración de Sheinbaum no ha sido una simple “no interferencia” sumisa. Ha sido una muestra de alta diplomacia que debe entenderse como una ramificación de la no intervención: una calculada no-reacción a la provocación de intervención.
Al optar por la negociación estratégica en lugar de responder visceralmente con aranceles inmediatos, México aplica un pragmatismo inteligente. Se frena la escalada que destruiría el comercio bilateral, protegiendo el interés nacional sin ceder soberanía.
Sin embargo, este frío pragmatismo también desnuda las contradicciones más incómodas del país. Mantener la Doctrina Estrada a rajatabla obliga al gobierno a trazar una línea de sorda parcialidad: la misma administración que aboga por la paz en Europa se abstiene de romper relaciones con Israel, un Estado encabezado por un mandatario al que la mayoría del mundo —y yo, personalmente, como autor de este blog— considera una persona non grata y un criminal de guerra. La neutralidad mexicana, vista bajo esta lupa, es un mecanismo de supervivencia económica que a menudo camina sobre el filo de la indiferencia moral.
México como el Refugio Imparcial de la Historia
Al no juzgar la naturaleza interna de los regímenes, México se convirtió históricamente en un territorio neutral capaz de albergar las almas más disímbolas y perseguidas del planeta:
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León Trotsky: El revolucionario marxista perseguido por el puño de Stalin.
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Fidel Castro: Quien planeó la Revolución Cubana desde su exilio en la CDMX.
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José Martí: Héroe cubano exiliado tras su deportación de España.
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Simón Radowitzky: El anarquista ucraniano que, tras el violento atentado contra el represor Ramón Lorenzo Falcón en Buenos Aires, halló un rincón de paz en suelo mexicano en 1930.
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Evo Morales: Acogido bajo esta misma premisa de asilo político en años recientes.
Evo Morales fue acojido por AMLO bajo esta doctrina, razón por la que AMLO fue muy criticado.
“Trotsky llegó a México tras una serie de gestiones realizadas por el pintor Diego Rivera y su esposa Frida Kahlo.”
“El gobierno mexicano le otorgó una visa de turista al sha de Irán y pasó varios meses viviendo en la ciudad de Cuernavaca, había sido derrocado durante la Revolución Islámica en su país”
El Sha de Irán en Cuernavaca: El gobierno mexicano le otorgó en su momento una visa de turista a Mohammad Reza Pahlaví tras ser derrocado por la Revolución Islámica. Es vital recordar el contexto: el Sha había sido colocado en el poder originalmente mediante una intervención directa estadounidense. Por ello, el haberlo recibido bajo nuestra tradición de asilo no significa, bajo ninguna circunstancia, que deseemos la restauración de su régimen autoritario; desde aquí deseamos firmemente la total libertad y libre autodeterminación para el pueblo de Irán y el Medio Oriente.
Un Legado de Paz y Soberanía
Aunque algunos critican la Doctrina Estrada llamándola “indiferencia”, en un mundo donde las alianzas cambian por un tuit de madrugada, la consistencia de México es una ventaja competitiva.
Como mexicanos, podemos estar orgullosos de este legado que Genaro Estrada nos heredó hace casi un siglo. Nos dio un baluarte de paz y blindó la idea de que, ante el embate exterior, cada ciudadano es un guardián de la soberanía. El diálogo y la neutralidad no son cobardía; son la estrategia de supervivencia más de avanzada del tablero global.
Un soldado en cada hijo:
Como mexicanos, podemos estar orgullosos de este legado. La Doctrina Estrada no solo ha dado al país un valuarte de paz, sino que también ha fortalecido la idea de que cada mexicano es, en esencia, un soldado para su propia patria. Agradezcamos a Genaro Estrada por una doctrina que, casi un siglo después, sigue siendo relevante y necesaria.




