Marcelo Yaguna es un “life coach” —bueno, así se hace llamar—, pero en realidad es un gran vendedor y alguien que se dedica a múltiples negocios. Tuve la bendición de trabajar para él durante los principios de mi carrera. Más que mi primer cliente, yo diría que fue el mecenas con el que comencé una empresa de aplicaciones de celular.

Tuvo una idea genial que, lamentablemente, se vio limitada de repente por las regulaciones que comenzaron a surgir en los permisos de las App Stores. Como su aplicación se dedicaba a temas legales, tampoco puedo explicar mucho de qué iba, pero como ingeniero debo decir que fue un reto muy jugoso y excelente para mi experiencia, porque se trataba de todo un ecosistema de entorno web y aplicaciones móviles.

El rockero rebelde, el mentor y el cuartel multicultural

En su empresa yo trabajaba libremente como soporte técnico. Era el chico que estaba paseándose por ahí, no por ocioso, sino porque en realidad él alentaba en su equipo un ambiente de compartir conocimiento. Gracias a eso estuve con varios grandes vendedores en su sala de Zoom, y el propio Marcelo era muy abierto. Quizá pequé de confundir con amistad lo que pudo haber sido simplemente una relación profesional muy abierta, pero así se sintió.

Tiene mucho tiempo que no hablo con él, y la amistad se puede poner en duda por eso(y hablo desde mi parte). Sin embargo, como mentor, no diría que su enseñanza fue por accidente: a él le gusta enseñar, siempre está muy abierto a compartir su conocimiento, así que lo que pude aprender de él, estoy seguro de que su intención fue que lo aprendiera.

Yo en aquel tiempo era un rockero, un rebelde, así que toda la cultura de los life coaches me parecía absurda. Sin embargo, lo que él compartía y hacía en su vida diaria me pareció una gran lección. Y le reconozco el coraje; por los rumores que siempre se hacen de alguien tan abierto, como parte de su equipo eras consciente de que estábamos sostenidos por su resistencia a los malos tiempos… hasta que la bendición caía del cielo en una gran venta.

La funa de BTS y las ideas “locas”

Hace poco vi que lo “funaron” las fans de BTS porque llamó a los integrantes de la banda afeminados y cosas por el estilo. Y sí, hay que reconocerlo: estuvo mal. Pero, habiéndolo conocido personalmente, sé que es muy impulsivo, y a todos nos pasa pensar que decir cierta cosa es una buena idea cuando en realidad no lo es.

Convivir con Marcelo es escuchar a menudo esas ideas disruptivas que tiene. Pero debo ser justo: la mayor parte del tiempo, sus ideas “locas” son geniales. Tiene una mente brillante para ideas de negocios, temas de salud o simplemente para darte un consejo que no le pediste, pero que en verdad podría servirte y cambiarte la perspectiva. Su cabeza va a mil por hora.

Una escuela cardíaca (y un agradecimiento a Dios)

Su negocio de conferencias me fue muy indiferente, pero tuve la fortuna de estar a su lado, ocupado en otras cosas, mientras realizaba la edición de su libro. Él decía querer ser el Tonny Robbins de Latinoamérica.

Al final, la urgencia de la libertad y el paso a la madurez hicieron necesario partir de aquel cuartel al mando de Yaguna, un equipo que además brillaba por su pluralidad cultural (Argentina, Colombia, México), donde nos llevábamos pesado pero con respeto.

¿Recomiendo trabajar con él? Sí. Si pueden, trabajen para él un tiempo. Pero debo advertir que puede llegar a ser difícil y bastante “cardíaco”. No es un entorno para cualquiera. Es una persona por la que agradezco a Dios haber puesto en mi vida durante un espacio breve pero sumamente fructífero.

Un saludo cariñoso y un profundo agradecimiento a aquel de quien hablo.