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La complejidad de la célula: ¿Azar o diseño en el origen de la vida?

¿Te has preguntado alguna vez si la vida surgió por azar o si hay algo más detrás de su increíble complejidad? Lo que creías saber sobre las células podría estar muy lejos de la realidad. En mis conversaciones con personas ajenas a las ciencias biológicas, he notado que todos compartimos una concepción simplista de la célula: un núcleo, un «citoplasma» y unos cuantos organelos flotando libremente. Pero, ¿y si te dijera que la realidad es mucho más compleja, incluso en la célula más simple?


Mycoplasma genitalium: La célula más simple que desafía nuestras ideas

Para entender la verdadera complejidad de la vida, los científicos han estudiado Mycoplasma genitalium, una de las células más simples que existen. Con un genoma de apenas 580,000 pares de bases y alrededor de 500 genes, esta bacteria carece de pared celular y es un modelo ideal para estudiar la biología mínima.

Recientemente, un equipo del Center for Computational Structural Biology (CCSB) en Scripps Research creó un modelo 3D completo de esta célula. Utilizando técnicas como la criomicroscopía electrónica (Se utulizó para obtener imágenes de alta resolución de la celula y sus componentes) y la espectrometría de masas (Permitió identificar y cuantificar las proteínas y otras moléculas presentes en la célula), lograron reconstruir su estructura molecular con un detalle sin precedentes.

El modelo revela una organización sorprendente: las cadenas de ADN y ARN están enredadas en una intrincada red, los ribosomas y otras macromoléculas están densamente empaquetados, y la membrana celular muestra una precisión asombrosa. Este nivel de complejidad en una célula tan simple nos hace cuestionar: ¿realmente el azar pudo intervenir en la concepción de la vida?

Puedes revisar este trábajo de Martina Maritan en esta URL: https://ccsb.scripps.edu/gallery/mycoplasma_model/

Más información sobre la elaboración del modelo aqui: https://doi.org/10.1016/j.jmb.2021.167351

De la vacuola de naranja a la complejidad extrema

Hasta ahora, muchos de nosotros imaginábamos la célula como un globo de agua con confeti: un núcleo flotando en un líquido, con algunos organelos dispersos. Sin embargo, el modelo 3D de Mycoplasma genitalium nos muestra una realidad muy diferente. Las moléculas no flotan libremente; están organizadas en una red apretada y dinámica, donde cada componente tiene un lugar y una función específica.

Los espacios «vacíos» están llenos de agua, iones y moléculas en constante movimiento. Incluso la membrana celular, que imaginábamos como una simple capa, muestra detalles asombrosos que revelan una sofisticación biológica impresionante. Esta complejidad extrema desafía nuestra comprensión del origen de la vida y nos invita a reflexionar sobre cómo algo tan intrincado pudo surgir por azar.

Genaro Estrada

Imagen por Martina Maritan: Contrario a las ilustraciones simplistas de los libros de texto, la célula es una red apretada y dinámica de moléculas. Como bien lo describe esta figura: ‘una sopa de cerraduras y llaves chocando unas contra otras’, donde cada interacción es crucial para la vida.»

¿Azar o diseño? El gran debate sobre el origen de la vida

Esta revelación me hizo cuestionar muchas ideas que daba por sentadas. Por ejemplo, la teoría del caldo primigenio, que sugiere que la vida surgió cuando moléculas se mezclaron al azar hasta formar una burbuja de doble capa hidrofílica e hidrofóbica. Antes, esta idea me parecía difícil, pero no imposible. Ahora, al ver la intrincada red molecular de una célula tan simple, me pregunto: ¿realmente el azar pudo intervenir en la concepción de la vida?

Alguien comparó la probabilidad de que esto ocurra con la de que un avión se forme por el choque continuo de asteroides. Es una analogía que resuena en mí. Tal vez por eso no se invierten millones de dólares en intentar replicar el caldo primigenio: las posibilidades son astronómicamente bajas. Esto me lleva a considerar otras ideas, como el principio antrópico o el ajuste fino del universo, que sugieren que las condiciones para la vida están tan perfectamente calibradas que parece haber un «diseñador» externo al universo mismo.

 

El experimento de Miller:
Basado en la teoría de Oparin, logró sintetizar aminoácidos, pero estos son solo una pequeña parte de lo que se necesita para crear vida. Hoy, invertimos millones en explorar el espacio y la teletransportación, pero recrear la vida en un laboratorio sigue siendo un desafío insuperable. ¿Será el azar suficiente, o hay algo más en juego?

Cuando la ciencia encuentra el misterio: Fe y límites del conocimiento

No quiero que se malinterprete: no estoy afirmando que esta sea mi conclusión final. Soy un hombre de fe, y reconozco que la fe implica creer en algo sobrenatural, algo que está más allá del entendimiento científico. Recientemente, me topé con el teorema de Gödel, que afirma que hay verdades que no pueden demostrarse o explicarse dentro de un sistema. Esto me hizo reflexionar: tal vez las matemáticas y la ciencia nunca revelarán todos los misterios del universo. Siempre habrá algo que escape a nuestra comprensión, algo que podríamos llamar Dios o, simplemente, un misterio.

Kurt Gödel y sus teoremas de incompletitud:
Gödel mostró que en cualquier sistema matemático lo suficientemente complejo, siempre habrá verdades que no pueden demostrarse. Es como si el universo tuviera secretos que nunca podremos descifrar por completo. ¿Será esto una puerta al misterio de lo divino?

Una invitación a maravillarse:

La próxima vez que mires una célula bajo el microscopio, pregúntate: ¿Es esto el resultado del azar, o hay algo más en juego? La respuesta podría cambiar tu forma de ver la vida. La célula no es solo una burbuja; es un robot con circuitos tridimensionales, chispas y sopa. Es una máquina perfecta que nos invita a maravillarnos y a cuestionar nuestras ideas sobre el origen de la vida, el azar y el diseño.