Crecí cerca del Coyoacán de hace 30 años, cuando el barrio aún tenía «alma doméstica». Hoy, al caminar por San Ángel o el centro de Coyoacán, veo fachadas civiles que esconden hoy oficinas; persianas e impresoras donde antes había comedores familiares. El centro se volvió vitrina, pero la vida… la vida se movió al Oriente.
Llegué a Iztapalapa tras vivir en los cerritos de Álvaro Obregón. Si aquellos cerros me dieron piernas, (lo digo por el hecho de que para «bajar a la ciudad solo habia un camino al cual se le aventajab caminando una buena distancia cuesta abajo) Aztahuacán me dio identidad. Aquí encontré lo que creía perdido: ese México católico hasta los huesos, donde cada color y cada esquina te susurra un «viva la Virgen». Con la unica diferencia de una fama de violenta,pero tambien de fiestera y sobre todo, «carnavalosa».
La Resistencia del Barrio: Cohetes, Micheladas y Logística
Aztahuacán es un pueblo originario que no pide permiso para ser. Aquí hay una gentrificación positiva y auténtica. A diferencia de otros barrios que se «limpian» para el turista, aquí se respeta al que le gustan los cohetes, la música fuerte y beber desmesuradamente en comunidad. Esto lo he intentado documentar en el sitio independiente www.santamariaaztahuacan.com.
Los recién llegados encuentran en las micheladas el incentivo perfecto para participar en este caos pintoresco. Además, tenemos un escudo único contra la gentrificación residencial: la industria. Las bodegas y empresas de logística, como Talleres Ridenm mantienen una economía viva que resiste la presión de convertir todo en departamentos estériles. Aquí hay oferta laboral, residencial y, sobre todo, vida social.
De los «Cowboys del Oriente» a los Profesionales del Mañana
La historia de Iztapalapa es ruda. Me confronté con una sociedad violenta por naturaleza, pero hay que verla con ojos de antropólogo.Los habitantes de esta delegaciòn son los nietos y bisnietos de aquellos «cowboys del oriente» que recibían a los extraños entre magueyes cuando esto eran las afueras de la mancha urbana.
Hoy, esos descendientes son adultos con carreras y negocios que quieren lo mejor para sus hijos. Son la clase que busca que su descendencia sea lo mejor que le puedan dar al país. Es el mismo espíritu que vi en el Coyoacán de mi infancia: familias construyendo un futuro con las manos. Y que sin embargo continua recibiendo inmigrantes nacionales e internacionales, los cuales son facilmente invitados a formar parte de este patrimonio intangible caracteristico de los pueblos originarios de la cdmx.
¿Qué hacer en Santa María Aztahuacán? (Guía para el nuevo explorador)
Si vienes por primera vez, olvida Disneylandia. Nada supera toparse con la Reina del Carnaval mientras vas por las tortillas, rodeado de botargas y cosplays más detallados que cualquier producción de Hollywood, con vendedores ambulantes de cerveza dándole «especias» a la espera del pollo rostizado.
Mis imperdibles:
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Ojo de Agua de San Pedro: Los lavaderos históricos y el sitio del hallazgo del Hombre de Aztahuacán.
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Parque de Circunvalación: Totalmente renovado en este 2026, un espacio digno de cualquier centro urbano de primer nivel.Y cuyo cumplimineto ha dependido en gran manera de la participaciòn de los vecinos que reclamaron lo que por justicia debìa recibir mas allà del cambio de mandato de Cara Brugada por Aleida Alavez
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El Kiosko: El corazón del pueblo, rodeado de todo tipo de antojitos.Ademas del casi centenario reloj construido con el sudor de los habitantes del siglo pasado cuyos bisnietos y agunos nietos hoy dìa comparten sus relatos.
Hoy, en 2026, salgo a caminar casi a medianoche sabiendo que, aunque hay muchos borrachos, hay respeto. Nadie me ha pedido siquiera un peso. Aztahuacán me ha enseñado que el respeto se cultiva viviendo el barrio, no solo observándolo desde una persiana de oficina. Y lo mejor de todo es que para vivirlo no tienes que mudarte, esta dentro de la CDMX! date unas vueltas.
¡Paz y bien!




